

LA AUDIENCIA TAMBIÉN TIENE DERECHOS
POR: Balvanero Balderrama García
balvanero@gmail.com / @Balvanero.B
Hablar de medios de comunicación suele llevarnos a pensar en periodistas, concesionarios, empresas, libertad editorial o nuevas tecnologías. Pero hay un actor que con frecuencia queda fuera de la conversación: la audiencia.
Conviene recordarlo ahora que está por concluir la consulta pública de los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias: quienes escuchan la radio, ven televisión o consumen contenidos digitales no son simples consumidores; también son sujetos de derechos. El Derecho Humano a la Comunicación obliga, además, a mirar el ecosistema mediático desde otra perspectiva.
En México, las frecuencias de radio y televisión se utilizan mediante concesiones sobre un recurso que pertenece a la Nación y, por ello, su aprovechamiento implica también una responsabilidad frente a la sociedad.
Defender a las audiencias no equivale a censurar a quienes comunican ni a limitar su libertad editorial. Significa garantizar que las personas puedan acceder a información plural, clara, diversa y debidamente identificada. La libertad de expresión y los derechos de las audiencias pueden y deben coexistir.
El reto es cada vez mayor porque la publicidad, la información y el entretenimiento se mezclan con frecuencia. Por eso, es importante que las audiencias puedan distinguir cuándo están ante una noticia, una opinión, una promoción o un producto integrado dentro de un programa. La transparencia no limita la libertad editorial; permite que cada persona forme su propio criterio.
Otro aspecto fundamental es la accesibilidad. Los subtítulos, la Lengua de Señas Mexicana y las herramientas que permiten a las personas con discapacidad visual o auditiva acceder a los contenidos no son simples recursos técnicos ni concesiones especiales. Son condiciones necesarias para garantizar la participación plena en la vida pública y cultural.
Y hay otro punto que no debe perderse de vista: no todos los medios tienen las mismas capacidades. Una gran empresa televisiva y una radio comunitaria o indígena enfrentan realidades muy distintas. Por lo tanto, aplicar exactamente las mismas obligaciones y plazos podría terminar profundizando desigualdades.
La consulta pública que concluye este viernes 21 de agosto debe entenderse como una oportunidad para discutir qué relación queremos construir entre medios, autoridades y audiencias. Garantizar los derechos de quienes reciben los contenidos no significa debilitar la libertad de expresión; significa fortalecer la democracia. Porque comunicar no es solamente hablar: también implica garantizar que alguien pueda escuchar, comprender, participar y ser tomado en cuenta.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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