

POR: Noé Guerra Pimentel
Tres momentos, una misma trinchera: la palabra pública. Francisco Zarco [1829-1869], Ricardo Flores Magón [1874-1922] y Belisario Domínguez [1863-1913] encarnan tres generaciones distintas del liberalismo mexicano, pero los une una convicción: sin prensa libre no hay república posible. Cada uno ejerció el periodismo no como oficio, sino como instrumento político frente al poder concentrado. Zarco lo hizo contra la dictadura de Santa Anna y la reacción conservadora; Flores Magón frente a la hegemonía porfirista; Domínguez frente a la usurpación huertista. La imprenta fue su curul alterna. Su voz.
Francisco Zarco: la libertad como derecho civil y pedagógico. Redactor de El Siglo Diez y Nueve y artífice de la Constitución de 1857, Zarco defendió la libertad de imprenta en los arts. 6º y 7º como un derecho natural previo al Estado. Su propuesta era ilustrada y moderada: la prensa educa al ciudadano, fiscaliza al gobierno y construye opinión pública. Para él, el límite era la vida privada y la moral, pero nunca el poder. De ahí su frase de 1856: “La prensa que no combate, adula; y la que adula, envilece”. La libertad de prensa es institución republicana. La entiende dentro de la ley, con responsabilidad civil, pero sin censura previa. Él funda la idea de que el Estado no concede la libertad de expresión, sólo la reconoce.
Ricardo Flores Magón: la libertad como herramienta revolucionaria. Director de Regeneración, Flores Magón radicaliza el concepto. En el porfiriato, con la Ley de Imprenta de 1882 y la persecución, la prensa libre era imposible, por eso su propuesta transita de la denuncia al llamado a la acción. La libertad de expresión como derecho. Para él, la prensa debe estar al servicio de los desposeídos, y por tanto no es neutral. Admite la violencia verbal como respuesta a la violencia estructural del Estado. Coincide con Zarco en el rechazo a la censura; su diferencia, que no cree en los límites de la “moral pública”, porque esa la define el poder. Su vigencia aparece en los medios comunitarios, redes sociales y criminalización de la protesta.
Belisario Domínguez: la libertad como deber ético y sacrificio. Senador por Chiapas, Domínguez no fue periodista de oficio, pero usó la tribuna y la imprenta clandestina para ejercer lo que llamó “la palabra libre”. Su discurso del 23 de septiembre de 1913, que intentó leer en el Senado y luego imprimió como volante, acusa a Huerta de asesino. Ahí define la libertad de expresión como deber patriótico: “Si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, la patria se salvaría”. Él no teorizó, actuó. No pidió garantías, asumió consecuencias. Fue asesinado el 7 de octubre de 1913. México es uno de los países más letales para periodistas. Domínguez anticipa la pregunta: ¿de qué sirve el art. 7º si el Estado no puede o no quiere proteger a quien lo ejerce?
Los tres comparten el rechazo a la censura previa, la desconfianza al Ejecutivo fuerte y el uso de la imprenta como espacio de soberanía cuando las instituciones fallan. Zarco fundó el andamiaje jurídico actual. Su límite de “ataques a la moral” se transformó en el debate sobre discursos de odio y fake news. Flores prefiguró la tensión entre libertad de expresión y propiedad de los medios. Su idea de “prensa libre” choca con la concentración mediática y con plataformas digitales que buscan regular el discurso desde el poder. Su radicalismo recuerda que la ley, sin condiciones materiales para publicar, es letra muerta. Domínguez es el espejo más incómodo. La Medalla Belisario Domínguez premia cada año a ciudadanos, pero el Estado que la otorga no ha roto el pacto de impunidad que lo mató.
La libertad de expresión no se mide con leyes, sino en cuántos podemos ejercerla. Hoy el riesgo no es sólo la cárcel o la bala, sino la asfixia económica, el bloqueo, el linchamiento digital, la vigilancia o la desaparición forzada. Cuando el poder se concentra en un solo poder, el que sea, la expresión libre vuelve a ser disidencia, oposición. Sin ciudadanos dispuestos a sostener la palabra crítica, el art. 6º y 7º son museo. La libertad que defendieron no se hereda, se ejerce.
Total de Visitas 239890442
A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
Desarrollada por HMH Sistemas
Template by OS Templates