

SNTE 6 MARKET EMPRENDEDORES: PASIVIDAD Y OFENSA
POR: Blanca F. Góngora
Abril trae consigo un “market” entre el magisterio, sí, con “stands”, ventas, promociones y hasta entusiasmo institucional por parte del SNTE 6 que impulsa esta iniciativa como un espacio para fomentar el emprendimiento de los trabajadores de la educación: maestras que venden postres, docentes que ofrecen servicios, trabajadores de la educación que convierten su tiempo libre (y a veces no tan libre) en una segunda o tercera fuente de ingreso.
La idea, en apariencia, es noble, pero en el fondo resulta profundamente incómoda y ofensiva porque normaliza lo que no debería normalizarse: la pasividad sindical ante los bajos salarios de los trabajadores de la educación.
Creo que este “market” (así lo ponen en inglés, quizá para que suene más “nice”) debe indignarnos y no porque vender o emprender sea algo malo, sino porque un sindicato no está para enseñarle a sus agremiados a sobrevivir; sino para garantizar que no tengan que hacerlo. Su función no es abrir bazares, o mercaditos, sino abrir caminos de dignidad laboral. No es promover ventas, sino defender derechos, porque cuando el gremio educativo necesita convertirse en comerciante para completar el gasto, no estamos frente a un ejemplo de creatividad económica, estamos ante un mal sistémico que afecta al magisterio y que refleja lo que el SNTE no quiere ver: que los salarios no alcanzan, que las condiciones laborales desgastan y que la vocación ya no basta para mantenerse en pie. El problema lo vuelvo a repetir, no es que alguien quiera emprender, el problema es que tenga que hacerlo.
Mientras se llevaba a cabo la primera reunión de organización para realizar el “SNTE 6 Market Emprendedores” (el 26 de marzo, antes de salir a vacaciones), los docentes no congregados en las oficinas del sindicato siguieron trabajando en sus escuelas bajo condiciones que el mismo SNTE debería tener resueltas; pero el SNTE (al menos en Colima) anda organizando una vendimia en vez de hacer frente a la preocupante exposición a situaciones de violencia que el magisterio vive, o la perniciosa Ley del ISSSTE 2007, o la lastimosa necesidad de que los docentes trabajen en varias escuelas para que puedan completar sus horas-clase, o trasladándose a municipios costeros en condiciones realmente riesgosas. ¿Dónde está la misma energía sindical para atender estos temas? ¿Dónde los posicionamientos firmes, las gestiones visibles, la defensa frontal, las ruedas de prensa?
Promover un “market” en este contexto debe percibirse menos como apoyo y más como resignación institucional. Como si, en lugar de exigir mejores condiciones, se optara por enseñar a sobrellevar su ausencia; y eso duele porque reduce la lucha sindical a una feria, a un mercado, a una vendimia; porque convierte la precariedad en oportunidad; porque, sin decirlo abiertamente, parece aceptar que el salario no alcanza y que la única solución es vender algo más.
Un sindicato fuerte no debería aplaudir la necesidad de emprender, sino combatir las causas que la generan. Debería luchar por salarios dignos, condiciones laborales seguras, respeto profesional, protección ante la violencia, etc. porque eso es la verdadera razón de ser de un sindicato, lo demás: pan, circo, festivales, mercados, vendimias salen de verdad sobrando.
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A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
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