

*Panelistas coincidieron en la necesidad de impulsar políticas, redes de apoyo y referentes que promuevan la equidad de género en áreas STEM
El Centro Universitario de Análisis Estadísticos y de Opinión Pública (CUOP) de la Universidad de Colima, realizó el Quinto Conversatorio Internacional “El reto de ser mujer en la ciencia y la tecnología”, con el objetivo de visibilizar las experiencias, desafíos y aportaciones de las mujeres en estos ámbitos, así como generar un espacio de diálogo que contribuya a la construcción de entornos más equitativos.
Al dar la bienvenida, el director del CUOP, Ángel Rafael Vargas Valencia, señaló que la participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología ha estado marcada por barreras estructurales, sociales y culturales que han limitado su inclusión y reconocimiento. En este sentido, destacó que este tipo de espacios permiten reflexionar sobre la necesidad de impulsar políticas, prácticas institucionales y condiciones que favorezcan la igualdad de oportunidades y la participación de las mujeres en estos campos.
Durante la inauguración, la coordinadora general de Investigación de la Universidad de Colima, Xóchitl Angélica Rosío Trujillo-Trujillo, subrayó que, aunque en México las mujeres representan más del 50 por ciento del estudiantado universitario, en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores constituyen cerca del 40 por ciento, concentrándose principalmente en los niveles de candidatas y nivel I.
Además, señaló que sólo tres de cada diez profesionistas en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son mujeres, lo que evidencia la necesidad de fortalecer el liderazgo femenino y ampliar su presencia en los niveles más altos de investigación.
El conversatorio fue moderado por la investigadora del CUOP, Verónica Rocha, y contó con la participación de especialistas nacionales e internacionales, entre ellas Carmen Castillo Rocha, de la Universidad Autónoma de Yucatán; Nery Sofía Huerta Pacheco, de la Universidad Nacional Autónoma de México; Laura Sanely Gaytán Lugo y Cristina Tapia Muro, de la Universidad de Colima; así como María Carmen Patiño Alonso, de la Universidad de Salamanca, y Leyda Elizabeth Jaramillo Feijoo, de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer del Ecuador (SOLCA).
A partir de distintas preguntas detonadoras, las panelistas coincidieron en que ser mujer en la ciencia y la tecnología implica ocupar y transformar espacios históricamente dominados por hombres, lo que exige resiliencia, constancia y un compromiso que trasciende lo individual, al abrir camino para nuevas generaciones.
Destacaron que la presencia de mujeres en estos campos no sólo rompe estereotipos, sino que también aporta perspectivas, sensibilidades y experiencias que enriquecen la ciencia, haciéndola más inclusiva, humana y conectada con las necesidades sociales. En este sentido, señalaron que la labor científica también implica una responsabilidad: inspirar, acompañar y convertirse en referente para otras mujeres.
Sobre el futuro, coincidieron en que se vislumbra un escenario alentador, impulsado por el creciente acceso de las mujeres a la educación superior, su incorporación a la investigación y su participación en proyectos de impacto. No obstante, reconocieron que persisten desafíos importantes, particularmente en el acceso a posiciones de liderazgo y en áreas tecnológicas de alta especialización.
Las participantes subrayaron que la inspiración para dedicarse a la ciencia suele surgir desde edades tempranas, vinculada siempre a la curiosidad, el gusto por aprender y el acompañamiento de figuras cercanas como docentes, familiares o mentores. En este proceso, dijeron, es fundamental que la ciencia se presente como una herramienta para comprender y transformar la realidad.
Asimismo, enfatizaron que enfrentar los desafíos en estos campos requiere no sólo esfuerzo individual, sino una transformación colectiva que permita visibilizar los obstáculos, cuestionar los sesgos de género y construir condiciones más equitativas. En este sentido, coincidieron en la importancia de generar redes de apoyo, fortalecer la colaboración y promover políticas públicas incluyentes.
También destacaron que la ciencia debe comunicarse de manera accesible y cercana, mostrando su impacto en la vida cotidiana y permitiendo que niñas y jóvenes se identifiquen con ella. Para que esto ocurra, consideraron clave visibilizar referentes reales, compartir experiencias -incluyendo retos y fracasos- y crear espacios donde se fomente la curiosidad, la experimentación y el aprendizaje sin miedo.
Finalmente, señalaron que impulsar la participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología no sólo contribuye a la equidad, sino que fortalece la capacidad de la ciencia para responder a los desafíos sociales y construir un futuro más justo e incluyente. Coincidieron en que el objetivo es que, en un futuro cercano, hablar de “ser mujer en la ciencia” deje de ser un reto y se convierta en una condición plenamente naturalizada.

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