

NOTICIAS ESCOLARES: MORBO Y ESPECULACIÓN
POR: Blanca F. Góngora
El miércoles en una secundaria de Villa de Álvarez, Colima, sucedió un incidente y en cuestión de segundos se activaron los protocolos internos para el caso: intervención inmediata del personal, resguardo del resto del alumnado, llamado a la familia, presencia de seguridad pública así como de los servicios de emergencia. La situación estuvo bajo control; ningún otro estudiante corrió riesgo y la persona menor de edad fue asistida desde el primer instante.
Eso ocurrió dentro de la escuela, pero lo que ocurrió fuera y casi al mismo tiempo, fue otra cosa: comenzaron a circular versiones imprecisas, exageradas y francamente irresponsables. Algunos perfiles en redes sociales, autodenominados informativos e incluso otros perfiles que se autonombran “activistas” o “escritores”, comenzaron a hablar sin conocimiento de causa por el puro sensacionalismo y bajo el engaño de servir a la comunidad. No cabe duda que la inmediatez volvió a imponerse sobre la prudencia.
Los falsos informantes en su búsqueda desesperada de “likes” o de “clicks” no se detuvieron en respetar a la escuela en su propio proceso de manejo de la situación. Arremetieron contra la escuela olvidando que la escuela (cualquiera que sea) es una institución noble y lo ha sido históricamente, incluso en contextos de crisis sociales, económicas o incluso bélicas, pues la escuela representa un espacio de cuidado, de aprendizaje y de construcción de comunidad. Es uno de los pocos lugares donde coinciden diariamente cientos de historias, temperamentos, ilusiones y fragilidades. Y, precisamente por eso, también es un espacio profundamente humano y lo humano implica complejidad.
Cuando ocurre una situación crítica en una escuela, no estamos frente a un espectáculo. Estamos frente a una persona, frente a una familia, frente a un grupo de compañeros (menores de edad) que necesitan contención, frente a docentes que, además de enseñar matemáticas o historia, sostienen emocionalmente, escuchan, intervienen y protegen; pero, con demasiada frecuencia, la escuela es tratada con rudeza. Se le exige perfección absoluta y reacción inmediata; se le juzga sin contexto; se le responsabiliza sin información completa. Se convierte en blanco fácil del morbo y la especulación.
Es legítimo querer información; no es legítimo inventarla. Es comprensible preocuparse; no es responsable propagar rumores. Debemos darnos cuenta que la empatía también se practica en redes sociales y que la prudencia también educa, al mismo tiempo que el morbo deshumaniza y la especulación lastima.
El miércoles el personal actuó con rapidez y profesionalismo. Eso es lo que correspondía hacer y eso fue lo que se hizo; sin embargo, en el imaginario digital, la narrativa fue otra. y se comprobó una vez más la tendencia a convertir cualquier incidente escolar en una historia sensacionalista, todo esto porque muchas veces resulta más sencillo señalar que comprender, pues para comprender se necesita pausa, la cual no tuvieron todos aquellos que ávidos de “ser los primeros” compartieron comentarios, opiniones, “notas” sin tomar en cuenta que cuando se difunde información no verificada, no solo se afecta la imagen institucional, se vulnera también la dignidad de un/a menor de edad y se vulnera también la confianza de una comunidad.
Por favor comunicadores, aprendan que la escuela (cualquiera que esta sea) no es un campo de batalla mediático. Es un espacio sagrado de formación donde se construyen futuros, se contienen dolores; se enseña pero también se aprende a vivir.
Lo ocurrido en la secundaria debe invitarnos a reflexionar en dos sentidos: primero, sobre la importancia de la atención oportuna y profesional ante situaciones de crisis que el personal de esta escuela hizo de manera excelente; segundo, sobre la responsabilidad colectiva en el manejo de la información, pues la empatía también se ejerce en redes sociales y el respeto también se demuestra al esperar datos confirmados.
Como sociedad necesitamos preguntarnos: ¿queremos escuelas fortalecidas o escuelas constantemente desacreditadas? ¿Queremos comunidades que colaboren o audiencias que consuman escándalos?
El miércoles hubo una crisis en una escuela, sí; pero también hubo respuesta inmediata, coordinación y cuidado. Eso también debería ser noticia, pero no vende, no consigue “likes” ni “seguidores”, aunque sí construye confianza y la confianza, en educación, vale mucho, pero mientras el morbo siga dominando, lo bueno seguirá pasando desapercibido.
Total de Visitas 212279261
A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
Desarrollada por HMH Sistemas
Template by OS Templates