

*Quienes brindan el apoyo no deben juzgar, reprochar ni culpar; tampoco intimidar, exigir o normalizar la situación. Deben evitar el desafiar, amenazar, opinar o aconsejar, así como rechazar, mostrar desconfianza, mentir o generar falsas expectativas: Graciela del Carmen, CUAP
La mañana de este viernes 16, Christian Torres Ortiz Zermeño, rector de la Universidad de Colima, acompañado por su equipo directivo, así como por directoras y directores de planteles, asistió al curso “Orientar y acompañar: Procesos internos de atención a la comunidad estudiantil”. La capacitación fue impartida por Graciela del Carmen Torres Rodríguez, directora de la Clínica Universitaria de Atención Psicológica (CUAP), y se realizó en el Archivo Histórico de esta casa de estudios. Durante la sesión, se expusieron de manera detallada las acciones y estrategias que la Universidad implementa para cuidar y fortalecer el bienestar emocional de estudiantes, docentes y personal administrativo y de servicios.
Guillermina Chávez Torres, directora general para el Desarrollo Integral, oficina a la que pertenece el CUAP, explicó el contexto en el que se da este curso: “Como saben, la salud mental es un tema de salud pública sumamente relevante en el país, que institucionalmente nos preocupa pero, más importante, nos ocupa. En ese sentido, la actividad que vamos a realizar hoy se inscribe en esta línea y forma parte del Programa Institucional de Salud Mental”.
Ansiedad, depresión e ideación suicida
Indicó que el curso se diseñó con base en los resultados de las evaluaciones aplicadas el año pasado a las y los estudiantes mediante el Examen Médico Activo (EMA), que se realiza al inicio de cada ciclo escolar y que alcanzó a más de siete mil estudiantes. Asimismo, se tomaron en cuenta las acciones y estrategias del programa PREVENIMSS, con las que se logró llegar a poco más de 18 mil estudiantes, además de los registros de atención generados por la Clínica Universitaria de Atención Psicológica.
“Esto nos permitió identificar tres elementos clave que inciden en el estado de la salud mental de nuestra comunidad estudiantil. A partir de este diagnóstico institucional, pudimos detectar los temas prioritarios en los que debemos concentrar nuestra atención en materia de salud mental. Asimismo, logramos reconocer las fortalezas institucionales y los recursos con los que contamos y que pondremos en marcha para atender este tema de manera conjunta, articulada y coordinada”.
Como fortalezas -dijo Guillermina Chávez-, tenemos la clínica de atención psicológica y las unidades de salud integral, que también se han venido fortaleciendo en los últimos periodos, y por supuesto toda la red de la Coordinación General de Docencia”.
Lo primero es que detectamos, comentó, “es una alta prevalencia y complejidad clínica en el perfil estudiantil. Es decir, que un porcentaje de la comunidad estudiantil presenta más de dos factores clínicos de alteración de salud mental. Lo segundo es que formamos parte de esta crisis que tenemos a nivel nacional y por supuesto internacional en este tema, en el que se posicionan con un alto porcentaje la ansiedad y la depresión y, con menor porcentaje, la ideación suicida”.
En tercer lugar, destacó que el diagnóstico les permitió identificar que existen “determinaciones socioeducativas” y que hay “una heterogeneidad territorial que a través de los mapas de calor nos permite identificar de manera muy oportuna cuáles son las zonas de vulnerabilidad”.
Un mapa de calor es una representación visual de datos en la que se utilizan colores para mostrar la intensidad, frecuencia o concentración de un fenómeno en un espacio determinado. Es un “mapa coloreado” donde las zonas con mayor actividad o presencia de algo aparecen con colores más “calientes” (rojo, naranja, amarillo) y las de menor actividad con colores más “fríos” (verde, azul, morado).
Por último, Guillermina Chávez señaló que el diagnóstico permitió identificar varias líneas de trabajo. La primera, explicó, se enfoca en fortalecer los esfuerzos de prevención dentro de los alcances institucionales, con el propósito de institucionalizar este tipo de diagnósticos. La segunda línea contempla la actualización de la operatividad de la Clínica Universitaria de Atención Psicológica. Como tercer eje, planteó la prevención formativa y la construcción de entornos educativos favorables para el bienestar de la comunidad universitaria.
Ofrecer apoyo, no solucionar los problemas de la gente
En su intervención, Graciela Torres destacó que el objetivo del curso es que las y los directivos comprendan que las acciones que realizan forman parte de un proceso más amplio y de un plan institucional de salud mental. Subrayó que, en materia emocional y de salud mental, cada día representa un reto, pero que, si el trabajo se realiza de manera articulada, vinculada y coordinada -entrelazando las labores de cada área con los servicios especializados-, será posible alcanzar resultados más sólidos y de mayor impacto.
Destacó cuatro temas relevantes desde la perspectiva de la salud mental: reconocer señales de riesgo, brindar apoyo psicosocial en situaciones de crisis, identificar claves para promover el autocuidado y articular la atención institucional con todas las dependencias, áreas y actores que cumplen una función dentro de la Universidad.
En ese sentido, señaló que otro propósito del curso es proporcionar información que permita a las y los directivos identificar, valorar y gestionar situaciones para reducir el impacto en la salud mental de la comunidad universitaria, así como ofrecer pautas para solicitar atención directa a estudiantes y a la comunidad educativa ante situaciones emocionales, conductuales o de riesgo.
A lo largo de su participación, en la que fue resolviendo dudas concretas, dejó claro que al ofrecer ayuda en situaciones de ansiedad excesiva o de riesgo latente, la persona que brinda el apoyo es la primera que debe cuidarse, estar atenta y cuidando su espacio seguro. “Además, no todo lo tenemos que resolver nosotros; para que el apoyo funcione, tiene que participar la persona afectada o en crisis”.
Entre otras herramientas de contención, Graciela del Carmen habló del modelo ABCDE de ayuda psicológica, que es un breve protocolo de intervención en una primera ayuda psicológica (PAP) utilizado para apoyar a personas que atraviesan una situación de crisis, estrés agudo o malestar emocional intenso. No es terapia -aclaró-, sino una guía estructurada de acompañamiento inmediato y contención. Su objetivo es estabilizar emocionalmente a la persona, reducir el riesgo y facilitar apoyos adecuados.
La A es de Acercamiento y contacto, la B de Brindar seguridad y alivio, la C de Comprensión de la situación, la D de Derivación y apoyo y la E de Evaluación y seguimiento. “No hay salud mental si no tenemos conciencia plena de lo que estamos haciendo y prestamos atención a todos los detalles de lo que está ocurriendo en una situación determinada”.
En todo momento habló de respetar lo que esté sintiendo la persona, de buscar apoyo en los familiares del alumno o del trabajador o en el sistema de salud de estado. Pidió, sobre todo, “no esclavizarse el bienestar de las personas con problemas de salud”, sólo acompañarlas y derivarla a un hospital o, según la gravedad, también al CUAP, donde las y los 12 psicólogos que lo conforman pueden dar orientación grupal, individual, personal o en línea.
Entre las recomendaciones prácticas, habló de no revictimizar a las personas; esto es, preguntar sólo lo esencial, no abrazar, dejar que la gente llore, sin juzgarla, y esperar hasta que la persona en crisis se calme y pida un pañuelo o agua. “Hay que ofrecer apoyo, no solucionar los problemas de la gente”.
Finalmente, Graciela del Carmen habló de diez acciones que quienes brindan el apoyo jamás deben hacer: no juzgar, no reprochar o culpar, no intimidar, exigir o normalizar, no desafiar, no amenazar, no opinar o aconsejar, no rechazar, no mostrar desconfianza, no mentir y no dar falsas expectativas.
Para cerrar la actividad, el rector Christian Torres Ortiz Zermeño agradeció a Graciela Torres y a Guillermina Chávez su trabajo y compromiso. “Coincidirán conmigo en que debemos sentirnos muy afortunados de contar con compañeras tan profesionales”, expresó.
Añadió que, hace algunas semanas, había conversado con Graciela sobre la necesidad de realizar este encuentro al inicio del año. “Ustedes escucharon las temáticas y es información que necesitamos conocer todo el cuerpo directivo”, señaló. Asimismo, adelantó que visualiza una siguiente etapa que implique un proceso de capacitación más profundo, particularmente en los planteles, para garantizar la correcta implementación de este protocolo en la institución. “Hoy escuchamos información fundamental para el ejercicio de nuestra responsabilidad como directivos de la Universidad de Colima”, concluyó.

Total de Visitas 203510475
A partir del Lunes 11 de Abril de 2011
Desarrollada por HMH Sistemas
Template by OS Templates