

EL TRABAJO EN EQUIPO EN LAS ESCUELAS: EL RETO A LOGRAR
POR: Blanca Góngora
En la Nueva Escuela Mexicana se insiste mucho en el trabajo en comunidad, que no es otra cosa que el trabajo en equipo tanto en el aula como en los colectivos docentes; nada menos el taller de actualización que los directivos y docentes realizan el 7, 8 y 9 de enero parte de ahí: de reconocer la importancia del trabajo en equipo, de analizar y reflexionar la práctica docente, de ver un poco hacia atrás y observar “la huella colectiva” que los integrantes de cada escuela han ido formando con sus distintas experiencias, aciertos y errores para estar preparados y juntos hacer ajustes, modificar lo que no resulta, mejorar lo que pueda mejorarse y construir redes de participación para la mejora educativa.
No es fácil el trabajo en equipo ni con los estudiantes ni en los colectivos docentes. De hecho, unos son el reflejo de los otros, es decir, los estudiantes nos reflejan. Si los observamos (y si nos observamos) nos damos cuenta que al interior de los equipos los conflictos no faltan, hay silencios, desigualdades en las cargas de trabajo, resistencias, desinterés, liderazgos negativos, tensiones emocionales y una evaluación que a veces se vuelve más un problema que una oportunidad; pero pese a todo seguimos apostando por el trabajo en equipo porque sabemos que la colaboración desarrolla el pensamiento crítico, la empatía, la comunicación, el sentido de comunidad, la corresponsabilidad y competencias ciudadanas. Lo defendemos porque confiamos en su poder transformador.
Los colectivos docentes enfrentan retos similares en el trabajo en equipo, por ejemplo, la distribución desigual del trabajo (algunos voluntariosos y entusiastas que por fortuna dan de más y salvan, la mayoría de las veces, el trabajo pedagógico y social en las escuelas); otros indiferentes que no se involucran y creen que con solo dar sus clases es suficiente; también en los colectivos docentes hay tensiones personales y profesionales (se habla mucho del “celo” profesional) y la resistencia al cambio y a asumir roles distintos a los habituales también nos acompaña, por eso y otras razones más, el trabajo en equipo en los colectivos docentes no está exento de complejidades y por ello mismo no debemos desistir ni escatimar los esfuerzos por fortalecer el trabajo colaborativo, de verdad que sí urge, sí es necesario, pues solo así podremos realmente tener coherencia educativa al empezar en nuestros colectivos docentes lo que queremos lograr en nuestras aulas.
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