Floreció ambiente y colorido en la ya tradicional entrada de leña en Zapotitlán de Vadillo
JOSÉ GILBERTO IBÁÑEZ ANGUIANO | jalisco | 2013-01-12

*Su origen remonta a más de dos siglos de antigüedad y se efectúa en honor a la Virgen de Guadalupe

Ambiente y colorido fue lo que floreció en todo su esplendor en la ya tradicional entrada de leña, uno de los eventos más emotivos que se realizan durante las festividades de Zapotitlán de Vadillo, Jalisco, en honor a la Virgen de Guadalupe. Su origen remonta a más de dos siglos de antigüedad.

Cuentan entre los pobladores que esta tradición se inició con el propósito de ir a recoger leña en los cerros aledaños y llevarla al pueblo a fin de quemarla durante la festividad a la virgen de Guadalupe y alumbrar al pueblo con ella. Los burros en los cuales transportan la leña son vistosamente adornados y los niños, sobretodo, son los que van encima de las bestias.

Está tradición como otras más, están bastante arraigadas y el viernes 11 de enero, quedó de manifiesto. Los burros jalados con una rienda por sus propietarios iban cargados de leña, a bordo de ellos sus pequeños hijos y adornados de manera auténtica, original y vistosa, acaparando la atención de los asistentes a tan importantes festividades.

Esta vez, participaron cerca de 30 burros y quien ganó el premio de 2 mil pesos por ser la bestia mejor adornada fue Antonio Virgen Sánchez quien se mostró eufórico por haber ganado la distinción. Es de mencionar que aunado a la leña, su burro estaba adornado con canastas piscadoras, mazorcas, bules, entre otros y sin faltar, una imagen de la Virgen de Guadalupe.

Es de mencionar que durante el recorrido, participan también mujeres y hombres a caballo, en esta ocasión participó el actual presidente municipal José María Velasco de la Cruz, estuvieron también el alcalde de Zapotlán El Grande-Ciudad Guzmán, Jalisco, José Luis Orozco Sánchez; Braulio Arreguín Acevedo y José Donaldo Ricardo Zúñiga, edil y diputado local de Comala, respectivamente, entre otras autoridades del ámbito municipal y estatal.

Fue impresionante cuanta gente se apoderó de las principales calles de la cabecera municipal pues no querían perder detalle de tan importante evento, así como el recorrido de la Virgen de Guadalupe que es cargada en su trono en hombros de cuatro hombres vestidos de inditos simulando al ya beato San Juan Diego.

Después de recorrer un sinuoso camino, entre cerros y barrancos, encontramos el ancestral pueblo de Zapotitlán, hoy conocido como “de Vadillo”, por ser la cuna del profesor Basilio, importante humanista y político jalisciense.

Ahí se realiza las rumbosas fiestas religiosas en honor a Santa María de Guadalupe. Desde nuestro arribo, y aún antes, el cielo se invadió de cohetes que estallaban aquí y allá. Es la manera en cómo el pueblo entero se une a la festividad.

La “cohetiza” irrumpe el silencio provincial por cerca de 40 minutos, de manera intensa que llega al verdadero estruendo, cuando las campanas dan la tercera llamada de la Misa de Función; es el anuncio de la alegría de celebrarle su día a la Emperatriz de América.

Algunos comentan que se llegan a quemar hasta más de cuatro mil cohetes en ese breve espacio de tiempo.

En la procesión, que inicia desde la entrada al poblado, las mujeres nativas portan vistosos vestuarios consistentes en blanca sabanilla, blusa y jolotón artísticamente bordados en estambres rojos; mientras que los varones visten calzonera y camisa blanca con un sarape rojo encima y sombrero.

Esta procesión es encabezada por la chirimía que ejecuta melodías evocativas a la Virgen Guadalupana. Enseguida, viene una danza azteca; entre los participantes se pueden apreciar diseminados algunos “viejos”, cuyos vistosos y toscos mascarones en forma de cabeza de animal de la cual pende una peluca de ixtle trenzada rudimentariamente, adornada con escobetillas de colores, son su característica particular y son muy representativos de la localidad.

También es posible apreciar a los “pastores”, que van todo el tiempo entonando antiguas canciones que interpretan en sus coloquios; portan éstos unos grandes bastones de latón que más figuran “árboles de la vida” por la complejidad de sus diseños y lo elaborado de las diminutas piezas que penden de una especie de florón que remata a los mismos. La procesión la cierran los devotos pobladores de Zapotitlán de Vadillo que portan en sus manos veladoras y flores que ofrecen a la Virgen Morena del Tepeyac.

Cabe señalar que la Virgen de Guadalupe es llevada hasta el santuario del templo en honor a Santa María Magdalena en donde esta vez, el presbítero Luis Ignacio García, bendijo a los feligreses, culminando así el peregrinar de la santa patrona y ya por la noche se realiza la quema de la leña, castillo y toritos en el jardín principal de la cabecera municipal de tan bello pueblo.